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Teherán (EFE) – Irán declaró que no cederá en los requisitos para reabrir el estrecho de Ormuz, aun cuando el presidente de EE. UU., Donald Trump, se opone al plan de siete días presentado por Teherán para reactivar el paso marítimo estratégico y poner fin al enfrentamiento.
“Nuestras exigencias son inequívocas y cualquier avance para reabrir el estrecho de Ormuz dependerá del cumplimiento de esas condiciones, sin margen de retroceso”, manifestó el canciller Abás Araqchí durante la Asamblea General de la ONU, según la agencia Tasnim.
El viernes, el principal diplomático iraní expuso una iniciativa de una semana que permitiría restablecer el tránsito habitual por Ormuz, a cambio de varias medidas: detener las hostilidades en Oriente Medio, levantar el bloqueo naval estadounidense, liberar los activos iraníes congelados y suprimir las sanciones sobre el petróleo de Irán.
“Recibimos una propuesta, pero la descarté”, indicó el mandatario estadounidense en una rueda de prensa en la Casa Blanca el sábado, asegurando que EE. UU. mantiene “control total” del estrecho y que diariamente se transportan “masivas cantidades” de crudo por esa ruta.
Aun con la posición de Trump, Araqchí señaló que Irán espera una respuesta oficial mediante los intermediarios, mencionando a Catar y Pakistán, y reprochó al presidente por emitir “demasiadas declaraciones contradictorias”.
El canciller calificó su propuesta como una hoja de ruta para cumplir los compromisos del memorando de entendimiento suscrito entre Irán y Estados Unidos en junio, bajo la mediación pakistaní.
Sin embargo, ese pacto se vio interrumpido menos de un mes después, cuando Trump lo anuló alegando supuestos ataques iraníes a comienzos de julio contra embarcaciones y buques petroleros en Ormuz.
Estos intercambios se dan mientras la confrontación iniciada por EE. UU. e Israel contra Irán lleva cerca de siete meses, está estancada y se intensifican tanto las sanciones estadounidenses como los esporádicos ataques iraníes contra petroleros en el estrecho.


