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La Fiscalía, en su presentación de este jueves, solicitó penas de prisión que oscilan entre cuatro y doce años para seis de los siete profesionales de la salud señalados como responsables del fallecimiento del exfutbolista, al tiempo que pidió la exoneración del séptimo, argumentando que no tomó parte en las decisiones terapéuticas del astro.
En la fase final de la acusación, los fiscales describieron la atención domiciliaria que recibió Maradona durante sus dos últimas semanas como un proceso «anárquico», con una «desorganización absoluta», y atribuyeron a los imputados una serie de actos y omisiones que, según su valoración, influyeron directamente en su muerte.
El doctor Luque fue identificado como el profesional de referencia del futbolista gracias a una prueba que la Fiscalía calificó de «abrumadora». Lo consideró uno de los dos responsables de un esquema de atención en casa calificado como «caótico», «deficiente» y «temerario». El fiscal Patricio Ferrari sostuvo que «Luque hizo todo lo posible para que las cosas salgan mal», señalando su falta de profundización en estudios cardiológicos, la ausencia de gestiones para ingresar al paciente a un centro de rehabilitación especializado y la decisión de trasladarlo a una vivienda sin condiciones para una atención de alta complejidad. La Fiscalía pide para él doce años de prisión y diez años de inhabilitación profesional por homicidio simple con dolo eventual.
La coordinadora de cuidados domiciliarios de la empresa Swiss Medical, cuya identidad no fue revelada, fue señalada como la otra figura clave del tratamiento que recibió el ídolo en esa residencia. Según el fiscal, «No verificó las condiciones edilicias y funcionales del lugar a donde llevaron a Maradona, no dotó al domicilio de equipamientos mínimos para reanimación, electrocardiograma, laboratorio o ambulancia, ni profesionales especializados». Además, se le acusa de crear una desconexión entre los profesionales, de no compartir los informes de enfermería con los médicos y de no reaccionar ante la hipertensión y la taquicardia detectadas la semana anterior a su muerte. La Fiscalía solicitó ocho años de prisión y diez años de inhabilitación profesional por homicidio simple con dolo eventual y falsedad ideológica.
El profesional identificado como Díaz fue acusado de invadir competencias médicas, limitar la actuación de los enfermeros al suministro de medicación, ocultar a la familia el verdadero estado del paciente e impedir el contacto directo con él en los últimos días. El fiscal sostuvo que «Restringió el acceso al paciente de sus familiares y de médicos de otras especialidades priorizando las pautas de aislamiento de su tratamiento psicológico». Para Díaz, la Fiscalía pidió cinco años de prisión y diez años de inhabilitación profesional por homicidio culposo.
Otra persona, cuya denominación no quedó clara en el documento, enfrentó cargos por no supervisar el cumplimiento del servicio ni controlar a los profesionales bajo su mando. Se le imputa la manipulación de las hojas de enfermería del día del fallecimiento y la falta de reacción ante la objeción del paciente a que una enfermera le tomara los signos vitales. La Fiscalía propone cuatro años de prisión y ocho años de inhabilitación profesional por homicidio culposo.
Un cuarto implicado fue señalado por no alertar sobre síntomas evidentes de insuficiencia cardíaca, registrar falsamente que el paciente había sido revisado, no efectuar el cambio de guardia según el protocolo y omitir controles vitales el día del deceso, acciones que, según la acusación, pudieron haber salvado la vida de Maradona. La Fiscalía también solicita cuatro años de prisión y ocho años de inhabilitación profesional por homicidio culposo.
En contraste, los cargos contra el médico clínico Di Spagna fueron retirados, pues la Fiscalía determinó que «no revistió el carácter de coordinador ni de médico de cabecera» y que «no ha tenido potestad ni decisión para encaminar la salud del paciente». Di Spagna visitó a Maradona el 12 de noviembre, recomendó estudios y volvió al domicilio el 18 de noviembre, aunque el futbolista no lo recibió.


